Trucos para conservar frutas

Ya nos gustaría que nuestras frutas auténticas fueran inmortales; pero tal vez parte de su encanto resida en esa jugosidad efímera, en la fugacidad con la que se disfrutan. Pero hay quienes se resisten a perder sus frutas favoritas antes de tiempo; para estos revolucionarios frutícolas hemos reunido trucos prácticos que harán que melocotones, peras o nectarinas disfruten de una vida más larga y próspera.

1-La planificación es básica para (casi) todo en esta vida, y como os contamos en nuestro post para ayudaros a ahorrar en la cocina, es fundamental que solo compréis la fruta que os vayáis a comer. Con un sencillo cálculo evitaréis pérdidas frutícolas prematuras y dramas innecesarios.

En caso de que ese cálculo falle, siempre podréis recurrir a nuestras estupendas ideas para no desperdiciar fruta (algunas de ellas se practican desde hace cientos de años): confituras, mermeladas, compotas, macedonias, zumos, batidos… Hay frutas que cuando “se pasan” tienen un sabor más intenso, un dulzor exquisito.

2-Recordad que no todas las frutas se conservan mejor en la nevera, muchas de ellas -como las tropicales o los tomates- prefieren vivir en lugares frescos y oscuros. Si necesitáis repasar las reglas del #TeamFuego y #TeamHielo fruticolistas podéis recurrir a este rápido manual Auténtico.

3-Os recomendamos agrupar las frutas teniendo en cuenta sus tiempos de maduración: la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) las divide en climatéricas y no climatéricas. La maduración de las frutas climatéricas -como la manzana, la pera, la sandía, el tomate, el plátano o los higos- se caracteriza por el rápido desprendimiento de etileno; en las frutas no climatéricas -como la cereza, la uva o la naranja- el proceso de madurez es gradual, pero continuo.

Como explica la FAO, “la maduración inicialmente mejora y ablanda la textura del fruto, lo que asociado a los cambios en el sabor y color, hace que alcance la máxima calidad comestible. Sin embargo, a medida que este proceso continúa, se produce la sobremaduración, que conduce en última instancia a la desorganización de los tejidos y descomposición del producto”.

4-El agua puede ser una amenaza para la vida de vuestras frutas y acelerar su transformación en extrañas criaturas al dejarlas desprotegidas y vulnerables a la acción de ciertos microorganismos que habitan las humedades. Lo mejor es lavarlas bajo el grifo justo antes de consumirlas.

5-Hay que elegir siempre frutas de temporada: aportan más vitaminas y son las más frescas -“la cosecha es el punto de máxima calidad organoléptica caracterizado por una mayor turgencia, color, sabor y crocantez”, según la FAO- y deliciosas; su calidad y generosidad compensa (con creces) su falta de aditivos –se conservan de manera natural-. Y lo mejor de todo es que podéis encontrar algunas de vuestras favoritas en nuestra tienda online.

¡Largo sea su reinado!

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